Diego Regueiro

¡Qué vuelvan los productos!

El marketing es algo cambiante, como los negocios y la vida. En el último tiempo, y con razón, las empresas (especialmente las grandes) destinan sus recursos y esfuerzos para apuntalar ventajas diferenciales, y en ese ejercicio ha crecido muchísimo la inversión y atención al significado de las marcas.

Las marcas se han presentado para las empresas como una vía saludable para buscar diferenciar y llegar a los consumidores. El ejercicio es muy válido y obliga a las empresas a mantener una relación distinta y cercana con los consumidores, dotando a su accionar de cuidado y sentido, y buscando que en todo lo que se haga se transmitan valores y significado.  Es complejo, pero estratégicamente interesante, y el devenir del marketing apunta a buscar el éxito siguiendo este camino.

Con la excusa de justificar las acciones marcarias, muchas veces se desestima el marketing tradicional. En la excusa de que los productos “se copian”, los precios “se equiparan”, y el marketing de canales “tiene techo”, se busca desde lo simbólico buscar la diferenciación tan anhelada.

Sin embargo, el marketing tradicional tiene un valor importante, que no hay que olvidar. Las famosas 4 P’s del marketing (es decir, el accionar sobre cosas como producto, precio, plaza y promoción) siguen siendo un espacio para buscar una carta ganadora del marketing. No todo pasa por lo simbólico o lo emocional. La razón sigue siendo un factor importante.

Los consumidores no se han olvidado que cuando compran un producto, buscan primeramente que éste cumpla con los atributos básicos y esperados. Cuando se contrata un servicio, eligen aquél que tenga la mejor relación beneficio – precio.  Y no es una expectativa menor: más allá de la emoción o ligazón que se pueda entablar entre las marcas y la gente, si un producto se rompe a los 3 meses y no hay repuesto, la relación se resiente y el valor creado se desvanece.

Aunque parezca que no, sigue habiendo un espacio diferenciador en los productos. Se puede seguir “involucrando” a los consumidores desde el marketing tradicional. Los clientes siguen esperando que los productos sean cada vez mejores, que los precios sean adecuados y justos, y que la atención de los canales sea eficiente y amplia. No es cierto que hay poco espacio de diferenciación: al contrario, hay miles de empresas que siguen “sorprendiendo” a sus clientes con novedades, atributos y beneficios de producto.  Tal vez sea el camino más arduo y difícil, pero no por eso tiene que ser abandonado. 

Es que en definitiva, sin producto, tampoco hay marca. Los clientes pueden extrañar una marca, pero añorarán más un producto que funcione.

Marketing Callejero (Street Marketing)

Miren que buena acción de marketing callejero (Street Marketing). Es de la empresa T-Mobile.
Este tipo de marketing consiste en llevar el marketing adonde está el cliente, en sus lugares de tránsito y paso. No esperarlo … sino ir a buscarlo y llevarle una propuesta distinta. En esta acción, se mezclan bailarines profesionales con el público, y todos al final terminan bailando juntos. ¡Buenisima!

Marketing en Guaraní

La profesión te puede llevar por caminos distintos y experiencias diferentes. Es lo que me pasó este fin de semana. Estoy trabando como consultor en un proyecto para la Fundación Vida Silvestre que consiste en analizar la factibilidad técnica de desarrollar un producto turístico para una comunidad guaraní en Misiones.

Esta comunidad se llama Yraka Mirí, es una comunidad pequeña, de unos 40 pobladores, que viven en su hábitat natural, a unos 100 km. de Posadas.

Este fin de semana estuve en Misiones, trabajando en la ciudad, entrevistando operadores turísticos y agencias, viendo y entendiendo los flujos de turistas de la zona, analizando perfiles de turistas y viendo la posibilidad de integrar la visita a la comunidad como una escala más en los distintos recorridos turísticos ya existentes. También estuve en la comunidad, conversando con el cacique y su gente y  compartiendo un almuerzo (un guiso) preparado por ellos con la comida que les llevamos.

 

 

Las comunidades guaranìes viven en situaciones muy precarias, de pobreza, y dependen casi exclusivamente de la caridad y ayuda externa (gobierno y privados). Históricamente, y a diferencia de otros pueblos como los incas o los aztecas, los guaranìes son un pueblo nómade, que no ha desarrollado una forma económica de vida (como puede ser la agricultura) ni tampoco una cultura desarrollada (es más, no tienen lenguaje escrito, su cultura se transmite boca a boca).  Tienen un serio problema de auto sustentabilidad, y necesitan inevitablemente buscar formas de generar ingresos en el tiempo que les permitan vivir y desarrollarse.

 

De esta experiencia, me quedo con la satisfacción de trabajar para una obra de bien. Verlos a ellos, por un lado desprotegidos, pero por el otro lado manifestando ganas de desarrollar y estar mejor, hace que valga la pena el trabajo.  A veces en mi clase, yo cuento que marketing también tiene un valor a agregar no solo a los accionistas sino también a la sociedad, muchas veces los alumnos no encuentran la relación y me piden ejemplos. Este fin de semana pude ver en carne propia un ejemplo cabal: como desde el accionar del marketing se puede ayudar, aún a una comunidad que no tiene dentro de su vocabulario guaraní la palabra marketing.

Pricing en Santo Domingo

La semana pasada tuve la oportunidad de pasar una semana en Santo Domingo, y me gustaría compartir algunas vivencias relacionadas con el tema “pricing”.

La primera situación fue cuando hicimos el city tour a la ciudad vieja. Contratamos un guía, y en un momento, como es típico en estas excursiones… nos “deja” en un local para que “veamos si queremos comprar algo, sin compromiso. Vimos un cuadro original muy chiquito, y nos gustó. El precio decía $ 2,200 pesos dominicanos (algo así como $250 pesos argentinos). Sabíamos que en el país, se regatea, con lo cual, pedimos un mejor precio. Sin dudar, nos ofrecieron el mejor precio: $1,000. Nos pareció caro, y dijimos que no. Luego de algunas idas y vueltas, ofrezco $500, pero no aceptaron. Ya nos íbamos, y en la puerta nos llaman, y nos dicen “OK”: compramos el cuadro con una rebaja del 77% sobre el valor original.

Contentos, seguimos rumbo, y la sorpresa fue encontrar cuadros similares (no iguales, dado que son originales) en la calle, ofertados a $350 …(continúa …)

Segunda situación: se acerca un vendedor en la playa. Nos ofrece una remera tradicional a US$ 12, como gran oferta. Después de negociar, terminamos comprando 2 remeras, por US$ 10.

 

Tercera situación: los taxis. Como muchos países, no tienen taxímetro, con lo cual el precio es libre. Si bien existe un precio de mercado ya establecido, todo sigue siendo discrecional.  Esto te lleva a que algunos taxistas te quieran cobrar el doble que otros, simplemente por verte extranjeros.

 

¡Que tema el pricing en Santo Domingo! Uno se encuentra con un grado de incertidumbre tal, que uno nunca sabe a ciencia cierta, si lo que le ofrecen es caro, barato o  promedio. Si está haciendo un buen negocio o esta siendo “estafado”. El ejercicio del regateo es estresante y frustante, y te obliga a negociar y entablar un diálogo de “lucha de poderes”. Pero por otra parte es muy tradicional, y sin dudar, tiene algún encanto, y algunas personas lo disfrutan.

 

¿Quién se beneficia finalmente con esta manera de “formar” precios? Definitivamente, el comerciante, y no el cliente. Es el comerciante el que tiene la mayor información, y la hace valer. Esta forma de preciar, lo que hace es evitar transparentizar el precio real, ya que éste le queda siempre al comerciante. Es él, el que conoce los márgenes, hasta donde ceder y negociar, y hasta donde no. Como los precios están “inflados” desde el principio, al comenzar a “bajar”, el cliente siente que comienza a ganar algo … aunque no sea una ganancia real, si lo es percibida.

Entre el desinterés y la ignorancia militante

Esta nota no es mía. sino que fue escrita por Jaime Etcheverry y salió publicada en La Nación el día jueves. Me gustó mucho, me pareció brillante y muy acertado. Para compartir

 Entre el desinterés y la ignorancia militante
¿A quién le importa aprender?
Guillermo Jaime Etcheverry

Esa reflexión, que refleja la realidad que se observa en la sociedad occidental actual, justifica en gran medida la crisis de significado que atraviesa la educación. Nos encontramos ante la paradoja de una sociedad que declama la importancia del conocimiento, es más, que se considera a sí misma “sociedad del conocimiento”, pero que no valora ese conocimiento e, incluso, no pocas veces lo combate activamente en los hechos concretos.

Muchos jóvenes son el espejo de ese clima que prevalece en la sociedad y, más aún, convierten su desinterés en ignorancia militante, configurando un grupo en expansión que exhibe ese desprecio sin ocultar un cierto orgullo. Se muestran heroicamente resistentes a toda influencia que consideren inútil para la sociedad de uso, hacen gala del hedonismo que ven en sus mayores y, como ellos, desconfían de todo lo que tenga cierto sabor a antiguo. No alcanzan a advertir que la tecnología, a cuyo consumo desenfrenado se los impulsa, reconoce su origen, precisamente, en los fundamentos teóricos que se desarrollaron, con gran esfuerzo, en respuesta al desafío que plantearon a las generaciones anteriores aquellos ideales del conocimiento. (continúa) …

Hace poco, el presidente Barack Obama, de los Estados Unidos, decidió hablar directamente con los escolares al comenzar el ciclo lectivo de este año. Desde una escuela media en Arlington, Virginia, se dirigió por televisión a los alumnos reunidos en todas las escuelas de su país, actitud que generó un interesante debate en la opinión pública, ya que algunos grupos creían ver en ella el propósito de adoctrinar a los jóvenes. En un discurso admirable –que deberían leer las dirigencias de todo el mundo–, les comentó que se había referido en numerosas ocasiones a la educación.

Que había hablado de la responsabilidad que tienen los maestros en inspirar a sus estudiantes, alentándolos así a aprender. Que había hecho referencia a la necesidad de que los padres siguieran de cerca el desempeño de sus hijos, controlando que realizaran sus tareas y vigilando que no pasaran todas las horas del día frente a la televisión o a los videojuegos. Que había señalado la responsabilidad que le cabe al gobierno de establecer estándares elevados y de apoyar a los maestros y directivos de las escuelas, mejorando la situación de aquellas que no funcionan adecuadamente y en las que los estudiantes no logran buenos niveles de aprendizaje. “Pero –dijo– en última instancia, aunque contemos con los maestros más dedicados, con los padres más dispuestos a apoyar la labor educativa, con las mejores escuelas del mundo, nada de eso importará a menos que todos ustedes cumplan con sus responsabilidades, a menos que asistan a esas escuelas, a menos que presten atención a esos maestros, a menos que escuchen a sus padres, a sus abuelos, a los demás adultos y, sobre todo, a menos que estén dispuestos a realizar el duro trabajo que se requiere para alcanzar el éxito. Cada uno de ustedes es el responsable último de su propia educación.”

Educarse representa una responsabilidad hacia uno mismo porque cada uno tiene capacidad para algo, cada uno tiene algo para ofrecer. “Y ustedes –señaló Obama– tienen la responsabilidad para con ustedes mismos de descubrir cuál es esa capacidad con la que cuentan. Esa es la oportunidad que les proporciona la educación.” Enumeró diversas situaciones: “Pueden ser grandes escritores, pero no lo sabrán hasta que escriban ese trabajo que les exigen para la clase de lengua; innovadores o inventores, pero lo descubrirán recién cuando elaboren su proyecto para la clase de ciencias; dirigentes políticos, pero para eso deberán estudiar el gobierno e incorporarse a los grupos de debate. Para cualquier tarea que quieran emprender necesitarán una buena educación? Nadie deja la escuela y simplemente aterriza en un buen trabajo. Para eso necesitarán entrenarse, trabajar y aprender”.

Destacó como idea central el hecho de que, además de esa responsabilidad personal, lo que hagan los jóvenes con su educación decidirá el destino de la sociedad en la que viven. “El futuro de los Estados Unidos depende de cada uno de ustedes –señaló el presidente–, porque lo que aprendan hoy en la escuela determinará si nosotros, como nación, podremos hacer frente a los grandes desafíos del futuro? Necesitamos que cada uno de ustedes desarrolle sus talentos, sus habilidades y su intelecto de modo que puedan ayudarnos a los mayores a resolver nuestros problemas más complejos. Si no lo hacen, no sólo se abandonarán a ustedes mismos, sino que estarán abandonando a su país.”

“La posición en la que ahora se encuentren –dijo– no tiene por qué determinar qué lugar ocuparán en la sociedad. Nadie ha escrito el destino por ustedes, porque aquí ustedes escriben su propio destino. Ustedes construyen su propio futuro.” Y apoyó esta afirmación con un emocionado relato de las dificultades que enfrentó en su propia vida, mencionando los apoyos con los que contó para concretar su sueño y así asistir a las mejores escuelas de su país. En fin, instó a los jóvenes a asumir la responsabilidad por sus propias vidas, a fijarse objetivos para su educación, a comprometerse y trabajar en serio para alcanzarlos, recurriendo a quienes pueden prestarles ayuda.

La preocupación que expresa Obama es la misma que, de otra manera y en una sociedad diferente, planteaba Argullol: la imperiosa necesidad de poner de manifiesto el interés por educarse, de asumir las responsabilidades personales. En los niños y jóvenes en edad escolar ésta se manifiesta en la demostración del interés por aprender. Si quienes se acercan a las instituciones educativas lo hacen carentes de ese interés, todo lo demás será inútil.

Por eso, la tarea que hoy enfrentamos es titánica, pues consiste nada menos que en recrear en los jóvenes ese interés por el trabajo de educarse, en transmitirles la dimensión de su responsabilidad para con ellos mismos y para con la sociedad que integran.

Padres y maestros deberían renovar su alianza para emprender la reconstrucción del interés de sus hijos y sus alumnos por el conocimiento y así emprender la tarea de hacerse humanos. Si esto no se logra, si a las escuelas no asisten alumnos sino clientes o espectadores en busca de entretenimiento, los planes de estudio, las aulas, las computadoras, los libros, carecerán de toda significación. Los niños y los jóvenes dejarán las escuelas habiendo desaprovechado la oportunidad única que les brinda la educación para descubrir y desarrollar sus capacidades. Además, la sociedad en la que vivirán, integrada por ignorantes, jamás llegará a ser la tan declamada pero aún tan lejana “sociedad del conocimiento”.

Real Time Web. ¿Una nueva internet?

 

Hoy salió publicada en Infobrand, una nota de mi autoría. Les copio tal cual salió.

Diego Regueiro, Profesor del MBA de la Universidad de Palermo, analiza para Infobrand cómo se vive la nueva generación online que apunta a lo instantáneo siendo Twitter el ejemplo más claro.

En los últimos tiempos, se viene hablando de cambios en la forma en que tienen los usuarios de interactuar en Internet. De la “primitiva” Web 1.0, se pasó luego a hablar de la Web 2.0 o “social” y no hace mucho comenzó a ganar protagonismo  la Web 3.0 o “semántica”. Sin embargo, ha surgido una nueva Internet basada principalmente en el hecho de compartir información al instante, en el momento (en “real time”). Esta nueva Internet (llamada “Real Time Web”) es un fenómeno que crece y crece, abriendo oportunidades aún difíciles de dimensionar su impacto total o el tamaño del cambio que puede generar en el mundo digital. El ejemplo más conocido  de la “Real Time” Web son los formatos llamados “microblogging” o “nanoblogging” y cuyo exponente máximo es la empresa Twitter, nacida en el año 2006 en San Francisco (EEUU).  

Vinculación Social

El éxito de esta forma de interactuar muestra números muy interesante. Por ejemplo, con menos de 3 años de vida, Twitter ya cuenta con más de 45 millones de usuarios únicos, y el número sigue creciendo. La funcionalidad principal de Twitter es permitir a sus usuarios enviar mensajes de hasta 140 caracteres, denominados “tweets”, bajo la consigna de comunicar  “What are you doing?” (es decir, hacer referencia a “¿qué estas haciendo?”) a una comunidad determinada de usuarios (generalmente, amigos). Estos mensajes o tweets” son enviados desde la
propia página  o desde otras múltiples aplicaciones – por caso, desde un celular como mensaje de texto.  Facebook es otra de las empresas que ha adoptado esta funcionalidad, siendo una de las actividades más usadas y consultadas por los distintos usuarios en su página. Dentro del concepto de “Real Time Web” se incluye también las acciones de compartir novedades o videos, o los links de páginas hacia otras páginas.
¿Cuál es el atractivo de estos nuevos formatos para los usuarios? El combinar comunicación con vinculación social. Son una versión más avanzada de los formatos de red social,  extremando la capacidad tecnológica de las comunicaciones sin demoras.  Los formatos como Twitter suman la posibilidad tecnológica de estar conectado en el momento, con el apego social de hacerlo con la gente que uno quiere. Sabiendo desde la experiencia de la Web 2.0 que la interacción entre las personas es clave para el éxito viral de Internet, estos formatos han llevado estas ventajas a extremos nuevos, promoviendo el intercambio simple y muy fácil. Su aceptación en la gente sorprende. Es notable como los usuarios piden, exigen y quieren estar constantemente conectados y compartiendo información, provocando hábitos difíciles de describir pero que parecen generar “adicción” en la gente. En el fondo, la “Real Time” Web, es la respuesta a una tendencia cada vez más creciente: la necesidad de la gente de estar conectada en todo momento, con una disponibilidad inmediata. Ante la velocidad de estas interacciones, un llamado telefónico o un simple mensaje de e-mail parecen medios de comunicación anticuados.

Pulso del consumidor

¿Cuál es el atractivo de la “Real Time Web” para el marketing? En principio, esta nueva Internet abre una ventana de oportunidades de conocer aún más a los consumidores. Es que en estos intercambios o “tweets”, la gente se expresa, se comunica y se muestra tal cuál es. Bien analizados, pueden ser fieles indicadores de gustos e intereses, y esa información para el marketing es valiosa y vital. Los buscadores tradicionales como Google o Yahoo! hasta ahora no “indexaban” esta información, perdiendo de esta manera de vista gran parte del tráfico que los usuarios usan e intercambian en la red. Por caso, Google ya está experimentando con una nueva versión de su buscador (está en formato beta ) poniendo gran énfasis en conseguir actualizar constantemente la información obteniéndola de lugares como Twitter.  Se abre así todo un caudal de información, aparte de la información que ya rastrean los buscadores tradicionales como Google o Yahoo!, pero con un grado de riqueza y certeza importante.  La “Real Time” Web se convierte en una nueva pieza clave en el mundo del marketing, con sus ya ganados activos de tráfico e información sobre los clientes.

Por Diego Regueiro
Profesor del MBA de la Universidad de Palermo

 Link: http://www.infobrand.com.ar/notas/12911-Real-Time-Web.-¿Una-nueva-internet?

Nota en la revista Target

Salió recientemente publicado en la revista Target de setiembre la nota “Más allá de la pantalla” donde participó y me gustaría compartirla.

Nota Revista Target pag 1

La importancia de la marca en las Pymes

Estos primeros artículos que aparecen en el blog, son notas que han salido publicadas en medios gráficos en los últimos tiempos.

Una especie de entrada en calor …

Esta nota va a salir  en el suplemento PYMES del diario Clarín. 

El tema marca o branding en inglés es un tema netamente estratégico. Las decisiones relacionadas con la creación de marcas, su crecimiento y su posible modificación (de ser necesario) parten siempre de una visión integral, conocer sus fundamentos y causas, y sobre todo con una mirada de largo plazo. 

El querer “tener marca” o branding, de por sé, no significa nada o no representa nada. Las empresas, cualquiera sea su tamaño, se deben replantear primero, que quieren lograr (sus objetivos) con sus marcas. En el mundo competitivo de hoy, el branding puede ser un elemento estratégico de alta diferenciación.  

Existen distintos niveles de “ambición” marcaria. 

Un primer nivel el lograr que conozcan mi marca. Las marcas compiten hoy por la atención, recordación y el gasto del consumidor, y el tener una marca recordable  abre las chances que se instale en la mente de los consumidores y participe en el juego de sus elecciones (presencia mental). La buena recordación de una marca NO es condición de éxito, pero si es una condición de posibilidad. 

Un segundo nivel es lograr que la marca sea valorada. El que sea recordada no alcanza para que el cliente la elija o la quiera. La valoración  trabaja entonces sobre los motivos que den “sentido” a la marca y su elección.  Para ello, el valor se crea midiendo muy bien en los atributos “clave”, tanto funcionales como emocionales. Es darle “sentido” al nivel de notoriedad logrado, lograr diferenciarse y ser un referente. Si eso se logra, se dice que la marca comienza a construir su equity.

En este último aspecto, las marcas que más acertadamente han creado valor y se han destacado, son aquellas que han apostado más en construir emocionalmente las marcas,  no sólo sobre la base del plano funcional de los productos. Construir marcas sobre valores y sentidos a veces abstractos, que apuestan más al “ser” de las personas. 

En ese camino emocional, las marcas que han tomado posturas, que no “sobreprometen” y que verifican constantemente su imagen con actos concretos, que se muestran comprometidas con sus clientes y con la sociedad, las que son coherentes,  las que crean espacios de contacto más allá de lo limitado a su prestación original, las que logran aportarles algo de “identidad”, son las marcas fuertes y ganadoras en el mercado de hoy. 

Para las PYMES, la creación de marca surge cada vez como un imperativo estratégico. El desafío es grande, porque no se limita al mero ejercicio de pensar un nombre o como hacerlo “recordable”. El ejercicio es mucho más intenso y comprometido, dado que en el branding y la construcción de equity, participan todos y cada uno de los recursos de las empresas.  

Sólo si se piensa en forma estratégica y con una mirada más allá, las empresas pueden ambicionar a lograr una marca fuerte y que se destaque en el mercado de actuación. Sino, sólo serán ejercicios tácticos sin repercusión y con efectos nulos o pocos influenciadores.   

Con esto entendido, el ejercicio de “cambiar” de nombre se justifica si existen factores que hacen a la construcción de marca y que atentan contra su éxito en el nombre actual. Es decir, si estuviera demasiado emparentada con valores ajenos o distintos a los actuales, si se quisiera usar como “excusa” para un relanzamiento de su valoración y significado, o como método para alcanzar mejores niveles de recordación. 

Pero deben ser bien entendidas las causas y justificadas las razones, para llevar a una empresa PYME a un ejercicio de cambio, dado sus costos. Los ejemplos últimos vistos en el mercado (CTI – Claro, Banco Río – Santander,YPF – Repsol YPF, Rexina -Rexona) no son enteramente válidos, ya que más que apostar a un nuevo nombre como diferenciador, son decisiones de alineación estratégica mundial, que poco tienen que ver con la construcción de marca o con las realidades de las empresas PYMES.

El valor de la duda en el consumo

Estos primeros artículos que aparecen en el blog, son notas que han salido publicadas en medios gráficos en los últimos tiempos. Una especie de entrada en calor …

Esta nota la escribí hace unos meses con mi mujer. Tal vez un poco larga, pero vale la pena …

El consumidor se encuentra hoy ante un mercado lleno de ofertas. Por cada rubro, por cada ítem, por cada negocio, existe una amplia variedad de productos, servicios, marcas, etc.

Las opciones son muchas. El consumidor común se encuentra entonces ante varios desafíos: el primero, el qué y cómo seleccionar, y el segundo, el cómo dimensionar si todo lo que se le presenta es realmente necesario. El acto de consumir puede parecer entonces un ejercicio difícil y de reflexión. Sin embargo, la oferta le facilita su decisión al consumidor. Todo lo que se ofrece, parecería ajustarse al deseo del que consume, como si para cada persona  existiera algo realmente “hecho a medida”.

La invasión de ofertas supera las fronteras de la subjetividad y las imágenes desbordan la mirada del consumidor. Todo cuenta, para ganarse el favor del consumidor. En un mundo tan competitivo, los imperativos están a la orden del día: “Llame ahora. No lo dude. No se arrepentirá. No te lo podes perder. Para vos, mujer.”, etc. Prima la obligación o el deber, el tener que “consumir”, sin mucho esfuerzo o reflexión., ¿Para qué pensar? Ya otros pensaron por él. 

Las fórmulas mágicas y las promesas de solución inmediata, de felicidad eterna, suelen ser tentadoras, sobre todo para quienes el presente se vuelve cada vez más desalentador.  Entonces, que mejor que una voz encantadora y dulce, o una imagen armoniosa, pasen a un primer plano y se conviertan en las mejores consejeras. 

Pero, si todo esto abunda, si las elecciones no son tales, si todo es tan fácil, ¿qué sucede con el rol del consumidor? ¿Qué sucede con su responsabilidad? En definitiva, ¿quién es el que finalmente decide?El consumidor no debe ser  “víctima” de las ofertas. El consumidor tiene el derecho adquirido de decidir y “dudar”. Si se excluye la duda, si el consumidor toma distancia de sus legítimos derechos y se entrega dócilmente al discurso externo, su singularidad permanece abolida, aplastada por el “todo vale”. No todo es posible, no todo vale. 

El creer que “consumiendo” todo se puede lograr, que todos los sueños se cumplen y que todas las miserias desaparecen, se asimila más a un engaño que a una promesa “encantadora”. El consumidor se encuentra así “atrapado”, dentro de un círculo sin fin, y si fue engañado, busca saciar su pena con otra oferta “tentadora”, y así sucesivamente. ¿Cómo se sale de esa trampa “encantada”? La duda podría ser uno de los caminos.

Quizás el poder reflexionar y formular preguntas sería más sensato, que buscar miles de respuestas acerca de lo que se quiere.  Si el consumidor puede interrogarse y poner en juego aquello que tenga que ver con su deseo, sería posible el cambio.  El acto de la duda estaría así relacionado con el sentido, con los valores, con las elecciones personales, con el ser y el querer ser. 

Es a partir de la duda, que se puede pensar, se puede elegir, se puede ir un poco más allá de lo inmediato. La duda abre al campo de la subjetividad, de la pregunta, del trazo, posibilitando que el sujeto se efectúe en el acto. Es Descartes quien parte de la duda y emprende el camino de la duda porque lo considera el camino más seguro de encontrar algo absolutamente seguro, si es que lo hay.  Forzar la duda para ver si hay algo capaz de resistirla, de modo tal que algo sea absolutamente cierto.

La duda es pues, metódica, porque se la emplea como instrumento para llegar a la verdad y no al modo de los escépticos, esto es, para quedarse en ella. Obviamente, el pensar conduce a asumir riesgos. Sin embargo, y  aunque los tiempos que “corren” son cada vez más acotados, el derecho del consumidor a dudar y a elegir, puede y debe seguir vigente.

 

 

Mi hijo se llamará Batman …

Un usuario creó este perfil en Facebook: I will name my Son Batman If this page gets to 500,000“. Lo creó en setiembre del 2009, y da plazo hasta el 20 de enero del 2010. 

Pero no se apuren en ir y votar para ayudarlo en su tarea: ya acumuló más de 900.000 fans, el doble de lo buscado. 


La página en realidad es una promoción no muy disimulada de KZ Entertainment, una empresa dedicada a realizar eventos para empresas.   Pero lo interesante de esta acción de marketing, es su éxito: ¿Cuántas empresas querrían lograr tener esa cantidad de seguidores? Casi 1 millón!!  ¿Qué puede motivar a una persona, para sumarse a esta causa?

Sólo nos falta preguntarnos: ¿cumplirá con su promesa?

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