No existen las marcas perfectas, como no existen las personas ni las empresas perfectas.
Las marcas en algún punto son humanas, porque en el fondo de ellas hay un puñado de gente (mucha o poca) haciendo cosas para ganar dinero, para venderte algo. Personas al fin. Buscando tu dinero.
La marca refleja a esas personas, a esos productos, a esos servicios. Como son humanos, son imperfectos, tienen marcadas características, algunas positivas, algunas negativas.
Son un combo. Nos reflejan como somos.
El otro día, haciendo un ejercicio “estratégico” con un cliente, me planteaba que quería ser como tal o cual marca. Quería ser reconocida como “la Apple” de su sector.
Interesante, imposible.
Le dije: “a mí también me gustaría ser Brad Pitt”, pero no lo soy, ni lo intento. Porque sé que no lo voy a hacer.
Existe en el mundo del “branding”, esa intención de querer ser, de plantear una marca ideal, perfecta, como si el hoy y quien soy…no existiera. Es imposible ser MARCAS Perfectas, porque no somos perfectos, ni cerca.
Si partimos de algo más real, si el diagnóstico marcario es en serio, tal vez conociéndonos mejor y sincerándonos más, podemos plantear, NO una MARCA PERFECTA, sino una MARCA AUTENTICA.
Una marca humana, imperfecta, pero real. Que no busque la adoración de los clientes, sino la empatía pura y la conexión vincular REAL. De esa forma, partiendo de la más pura franqueza, podemos no ser Brad Pitt, pero tal vez algo interesante seguro.