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La angustia del marketing

Es difícil No sentirse angustiado si uno trabaja en marketing. Uno vive angustiado, como norma. Es casi natural vivir con angustia en esta profesión.

Pero, … ¿Qué genera angustia en el marketing? Marketing convive con todos factores angustiantes: en nuestro campo, incertidumbre, verdades que fueron verdades pero ahora no son, certezas que se diluyen en el tiempo, pruebas que no son pruebas sino que se convierten en ejercicios definitivos “sin red”; del otro lado, un consumidor/cliente esquivo, poco fiel, impredecible e injusto; arriba nuestro, jefes que pretenden más con menos, que exigen más pero comprometen menos; y para cerrar el círculo angustiante, competidores implacables (regidos también por la misma angustia) que se expresan crudamente, se muestran agresivos e implacables en el mercado y que desnudan sin querer nuestra flaquezas, puntos débiles e inseguridades. Y de nuestra mano, gente o todo un equipo que nos acompaña a veces incondicional y otras condicionalmente, midiendo hasta donde seguirnos sin chistar, y otras acompañando trémulamente midiendo cada paso en su apoyo condicionado.

¿Cómo sobrevivir y convivir con la angustia? Un camino no cierto es esperar que todo pase, que es momentáneo y que vendrán tiempos mejores: error, lo que se describe llegó para quedarse (aumentando sus impactos). Tampoco pasa por la negación, porque es difícil tapar al sol con la mano.

Un psicólogo de los tradicionales diría que en la palabra hay un camino: el expresar las cosas, compartirlas y vivirlas con otros, es un movimiento hacia la no angustia. Poner las cosas en blanco y negro, hacer buenos diagnósticos, compartirlos sinceramente con los que están en la misma y convertir equipos unidos en la situación es siempre liberalizador.

Otro camino nos lo diría un psicólogo conductista: hacé algo! Es decir, el marketing siempre requiere accionar, y haciendo (saliendo de la parálisis) puede ser una forma de enfrentar miedos y angustias.

En definitiva, la angustia del marketing, mal creciente y de convivencia diaria, requiere de su propia terapia: no para sanarse, sino para aprender a sobrellevarla, sabiendo que a veces solos no podemos.

¡Paren de darme órdenes!

El otro día, uno de mis hijos, me miró seriamente y me dijo: “no me des órdenes, no me gusta”. Claramente en una relación padre – hijos, siempre surgen estos conflictos, y en mi rol de padre uno encuentra ciertas “resistencias”, pero su mensaje fue claro: “NO ME GUSTA”.

Es que… ¿a quién le gusta que le den órdenes? Creo que en eso estamos todos de acuerdo.

Si es así, ¿por qué desde el marketing nos encanta darles órdenes a nuestros clientes y no clientes?

Como muestra basta un botón… basta hojear una revista, o ver los carteles publicitarios en la vía pública, o los banners “creativos” de Internet. Todos nos llaman a la acción, gritándonos que hagamos algo, con tonos muy imperativos. “Disfruta”, “Llamá”, “Comprá”, “Bajate”.

El factor “push” en modo mediático. Es resultado de poner el objetivo antes de las formas. Necesito clientes, necesito clicks, necesito ventas, necesito, necesito…. Por eso te ¡PIDO, IMPLORO, GRITO!

El marketing es más complejo que eso. Es la era de la sobreoferta, de la sobreabundancia de comunicación, una época donde abundan opciones, y donde la escasez está del lado de la demanda. “Peleamos” en buena ley por tratar de capturar la atención, bolsillo, preferencia de los clientes, que son los bienes escasos. ¿Y lo pretendemos hacer DANDO ORDENES?

Nuestros clientes no son nuestros hijos, ni nosotros sus padres. Aún con nuestros hijos, se sabe que hoy que más que la orden, lo que sirve y se aconseja es la comunicación, el ida y vuelta, la paciencia y el razonamiento conjunto. Reforzar los vínculos más que la orden plena, y el juego (y las emociones) como mejores factores decisivos.

Dicen que en las pequeñas cosas están los verdaderos mensajes. En su resistencia, mis hijos me han compartido una gran verdad del marketing.

¿Sirven las campañas de concientización?

El marketing tiene el primer rol comercial de “estimular” el consumo de productos y servicios: para ello se vale de esa fenomenal herramienta que tiene de poder “torcer” (o al menos intentarlo) el comportamiento establecido de los consumidores. Este “poder” puede traducirse en llevarnos de una marca a la otra, o de tentarnos con algo que no conocemos o sabemos.

Algo más difícil, es buscar modificar hábitos o comportamientos establecidos, eso que se llama comúnmente “concientizar” sobre algo. Desde el desperdicio ambiental hasta el comportamiento civil más educado.

El problema de estos últimos intentos, es que a diferencia del consumo, donde hay un deseo o placer como consecuencia, en los concientizadores se “frena” ese deseo o consumo, priorizando lo racional sobre lo emocional (“no fumes, “no tomes”, etc.).

¿Cómo impactar y lograr cambios?

Uno de los procedimientos es apelar a la cruda realidad. Veamos este ejemplo.

La pregunta del millón es: ¿Sirve? ¿Tiene impacto mostrar las consecuencias desagradables para propulsar cambios? 

No hay nada escrito ni verdades absolutas, pero algunos estudios han indicado (especialmente en productos netamente negativos como el tabaco) que estas acciones comunicacionales son totalmente inocuas. Impactan, sí, llaman la atención, también.  Pero no alcanza para cambiar nada. ¿Por qué? Más que nada por lo “desafiante” que es la búsqueda de la concientización.

Es tal vez demasiado pretender cambios de conciencia drásticos, con spots publicitarios o la sorpresa. Pareciera que la clave no está en lo certero del impacto, sino en la constancia y el approach más integral.

En definitiva, tal vez sirva para comprar un auto, pero no para salvar una vida.

Feliz Día del Maestro (desde Tailandia)

La marca Seven Eleven ha realizado una serie de comerciales (serían más que nada cortos…por la duración de 9 minutos de cada uno), cada uno contando una historia (basada en un caso real) sobre maestros y profesores.

Fiel al estilo de los comerciales tailandeses, que destilan tristeza siempre, son muy bien logrados, actuados y que conmueven. Con muy interesantes producciones.

https://www.youtube.com/watch?v=ADIYXltgh6w

¡Feliz Día!

Marcas PERFECTAS

No existen las marcas perfectas, como no existen las personas ni las empresas perfectas.

Las marcas en algún punto son humanas, porque en el fondo de ellas hay un puñado de gente (mucha o poca) haciendo cosas para ganar dinero, para venderte algo. Personas al fin. Buscando tu dinero.

La marca refleja a esas personas, a esos productos, a esos servicios. Como son humanos, son imperfectos, tienen marcadas características, algunas positivas, algunas negativas.

Son un combo. Nos reflejan como somos.

El otro día, haciendo un ejercicio “estratégico” con un cliente, me planteaba que quería ser como tal o cual marca. Quería ser reconocida como “la Apple” de su sector.

Interesante, imposible.

Le dije: “a mí también me gustaría ser Brad Pitt”, pero no lo soy, ni lo intento. Porque sé que no lo voy a hacer.

Existe en el mundo del “branding”, esa intención de querer ser, de plantear una marca ideal, perfecta, como si el hoy y quien soy…no existiera. Es imposible ser MARCAS Perfectas, porque no somos perfectos, ni cerca.

Si partimos de algo más real, si el diagnóstico marcario es en serio, tal vez conociéndonos mejor y sincerándonos más, podemos plantear, NO una MARCA PERFECTA, sino una MARCA AUTENTICA.

Una marca humana, imperfecta, pero real. Que no busque la adoración de los clientes, sino la empatía pura y la conexión vincular REAL. De esa forma, partiendo de la más pura franqueza, podemos no ser Brad Pitt, pero tal vez algo interesante seguro.

Nos gusta que nos mientan

No nos gusta la verdad o la sinceridad plena.

Nos gusta que nos engañen, que nos mientan. Aceptamos que las fotos de los hoteles sean una cosa en las páginas web, y que la realidad otra. Aceptamos que la ropa de moda sea usada por modelos de impresionante físico, y no por gente común (que es la que la termina comprando). Le creemos a los testimonios supuestamente verídicos de médicos y dentistas sobre las verdades de usar tal o cual producto.

Nos gusta pensar que aquel famoso deportista eligió por motus propio ese pan de mesa, ese celular de marca impronunciable y esa marca de shampoo para la caspa, y queremos ser EL un ratito, aunque sea usando y comprando lo que el famoso pregona.

Queremos creer que las cosas se resuelven por arte de magia, que los productos de limpieza dejan todo reluciente sin mucho esfuerzo, y que en esa tienda de comida rápida las fotos son tan reales y se ven deliciosos como nos hacen creer.

Aceptamos también que el hecho de llamarnos por nuestro nombre en una tienda involucra un vínculo y amistad, y que el hola y hasta luego con sonrisa de ese empleado de hotel es sincero  porque le despertamos admiración y simpatía en esos pocos minutos que intercambiamos unas palabras.

Todo eso pasa. Somos seres engañados, y nos gusta que así sea.  Somos muchas veces básicos e ingenuos. Seguimos tendencias impuestas por alguien y pretendemos sentir y ser diferentes comprando lo mismo que la mayoría.  Hasta nos sentimos un poco más importantes con algo material encima o circulando en un auto de alta gama.

Es que en definitiva, somos seres humanos y no racionales. Actuamos con la emoción y reflejo y no con una conducta calculada. Somos predecibles, vulnerables y accesibles. Nos equivocamos y mucho, y con una permeabilidad a flor de piel.  Somos lejos de ser perfectos.

¿El marketing tiene que ver con esto? Por supuesto. Descifra estas inconsistencias o realidades, para lograr que consuma tal o cual cosa. No inventa esta verdad, sino que se nutre de ella, para que se dirija a lo que el especialista de turno quiere que uno haga. No siempre lo logra, pero al menos intenta.

Pero tal vez, y lo más importante de entender, es que ese engaño sometido y aceptado no siempre es lineal y universal. La receta de ese “engaño” no es siempre la misma, puede cambiar, volviéndose errática y poco eficaz. Nunca podemos decir que la misma receta se aplica siempre con éxito: lo que antes funcionaba hoy puede dejar de serlo mañana. El engaño muta y la gente cambia de parecer.

En definitiva, en un mundo del engaño perpetuo, la realidad indica que el mismo es cambiante. Es un engaño pensar que el engaño es simple y por ende el marketing es una simpleza. Al revés, es bien complejo: complejo y contradictorio, como es el mismo ser humano.

¿Abandonando a un perrito?

¿Abandonar a un perrito lindo y querible? ¿Cómo es posible?

La idea de este comercial (que no es nueva) es el de jugar a “engañar” al que mira, llevando la historia para un lado, para luego rectificar el rumbo con un porque algo fantasioso pero liberador de culpas.

https://www.youtube.com/watch?v=DYmvTwc-Udo

Por suerte, el abandonado es un auto y no un perro.

Marketing bizarro desde Japón

Hace mucho tiempo que no les compartía un video de los bizarros..

Fijense éste importado desde Japón.

https://www.youtube.com/watch?v=qAGX2FnqJuQ

El comercial “Sticking Together, no matter what”, trata sobre un producto que en el mundo occidental difícilmente veríamos un comercial: tejas. Tejas humanas en este caso, que toleran sufriendo (y mucho) todas las distintas inclemencias de estar en un techo.

Dentro de un humor muy especial y ridículo, podemos destacar cierto suspenso y algo de creatividad.  Un dato no menor: las tejas del aviso son las más resistentes históricamente, en una isla que ha sufrido de las más violentas tragedias.

Recién Casados

Primero, vean el video.

Cuando ocurre un accidente, el gran desafío empieza con la rehabilitación. La posibilidad de recuperar parte de la movilidad y la independencia motriz, hasta la inserción en la sociedad y en el día a día.  Es a lo que se dedica ALPI.

Pero va más más allá. La posibilidad también de volver a sentirse bien con uno mismo, de amar y ser amado, de poder ser alguien importante para uno mismo, e importante para alguien también.

Ese es el espíritu del corto que les comparto. El mismo fue realizado totalmente Ad Honorem por la agencia TBWA Buenos Aires y por la productora Oruga Cine, con el fin de ayudar a ALPI en la recaudación de fondos para su proyecto de creación de su Centro de Internación y Rehabilitación Pediátrica.

Para más información, pueden visitar: http://donar.alpi.org.ar/

Efecto Contagio

Existe algo que se llama “efecto contagio“. Consciente o inconsciente, existe.
Si un amigo se compra un auto nuevo… internamente… siempre está la idea (que no necesariamente envidia) de que, ..”¿por qué yo no?”…
Si te enteras que un compañero de trabajo está planeando un viaje… uno piensa “qué ganas de irme yo”. Lo mismo si sube fotos en el Facebook o te comparte las mismas por Whatsapp.
El efecto contagio, es sabido, pero en el último tiempo se ha incrementado. ¿Gracias a qué? A las redes sociales. La gente gusta de mostrar y compartir sus cosas (¡o no es eso de lo que se trata!). Se comparten los gratos momentos, los placeres, los consumos que valen la pena.

Esto siempre existió, el efecto contagio no es nuevo. Pero la tecnología ha logrado que este efecto se propague. El famoso “boca a boca”, pero entendiendo el efecto que tiene en la otra gente.
Y como la comunicación hoy vuela…cuanto más tenes, más queres, y cuanto más tiene el otro, más contagio genera.
El consumo así entendido, tiene un desafío en las marcas. No hay mejor publicidad que la que se genera en este contagio. Ser parte de ese virus contagioso es el desafío de hoy. Si sabemos que el consumo es mucho de estímulo, y el estímulo está en el semejante y mi comparación, eso genera una oportunidad y un desafío. Lograr que el hecho de “ser elegido”, se sepa y se propague … y que mi propuesta esté a tono con las expectativas mías y de los demás, para que se dé ese contagio… y que no se corte.

Chicos no se peleen

En algunos posts anteriores hemos destacado que el marketing está lejos de ser una ciencia exacta, y que en ocasiones las fórmulas ganadoras son a veces las más simples y conocidas.

No hay que darse la cabeza con grandes conceptos o rebuscados posicionamiento marcario. El manual de marketing tradicional dice: toma un atributo de un producto, algo diferencial, y con un poco de creatividad y suspenso, ya tenés un mensaje ganador o distinto.

Así lo hace Honda en esta publicidad:

https://www.youtube.com/watch?v=wXFnrJqL5Nw

Una forma tradicional de presentar un producto, pero efectiva, porque es creativa y sorprende. Con el adicional de ser una buena solución.

¡Señora!

Los manuales del marketing dicen que la clave es encontrar siempre un INSIGHT poderoso, que de pie a una verdad irrefutable de los clientes, y en base a ese “hallazgo” construir un mensaje, un concepto creativo, una acción de marketing o un corto publicitario.

Cuanto más certero el insight, seguro que más acertará en lo que al consumidor le importa de verdad.

Dicho esto… no siempre ese INSIGHT se puede encontrar. El tan preciado descubrimiento no se da tantas veces…pero cuando se logra, el impacto es impresionante.

La aparición de canas en la mujer no es un hecho menor, y demuestran un claro paso en la vida evolutiva: ser una “señora”. Con eso en mente, la marca Issue hizo este video.

¡Notable! Difícil no resistirse a verlo por completo, y sobretodo empatizar con las situaciones. Si ese es el resultado, estamos ante una pieza bien lograda, y ésta lo es.

Hablemos en serio sobre CRECER

Andy tiene un local desde hace tiempo en mi barrio. Es un local de arreglo de zapatos. El local está bien puesto, prolijo y limpio, y como hace tiempo que está en el barrio, tiene una buena clientela y trabajo. Y no es barato. Le va bien, tiene su auto, se toma vacaciones, sus hijos ya son grandes, son con su mujer muy fanas de River Plate y van todos los domingos a la cancha donde tienen platea.

Andy, no piensa en crecer, ni abrir otro local, ni otras ambiciones.

¿Por qué?

Andy no piensa en crecer, porque él es su propio dueño, y no tiene ambiciones mayores de rentabilidad.

¿Existen empresas grandes que, como Andy, no tengan desesperación para crecer?

No, porque las empresas con accionistas, tienen otros parámetros. Crecer es resultado de la presión de los accionistas por hacer valer y crecer el dinero invertido. Y creciendo, es la forma que una empresa puede responder a esa presión de resultados: trayendo más y mejores volúmenes de negocio, y por eso más rentabilidad. El capital fluye y es movible: busca siempre maximizar los resultados, rompiendo la ecuación riesgo/resultados, hacia su favor. Si no rinde lo esperado, el capital vuela para otros negocios, más rentables.

Crecer NO es una estrategia en sí, pero es un ejercicio obligado para los gerentes de las empresas. La búsqueda del crecimiento es un ejercicio estratégico de por sí. Pero, el objetivo de crecer, no surge de las voluntades, ni de los presupuestos, sino que surge de las oportunidades. El crecimiento depende más que nada, de la detección de oportunidades y de los recursos y acciones para detectarlas y captarlas, que de la enunciación altisonante que solo pide, exige, CRECER.

Crecer, pero dónde, cómo y cuándo (para luego definir cuanto)

En definitiva, si no podemos ser como Andy (y estar tranquilos sin ambiciones de crecer), entendamos como el crecimiento existe y porque, y trabajemos para cumplir con el mandato de crecer… con inteligencia.

Gracias, Asociación Española de Marketing

La Asociación de Marketing de España es una entidad con mucha trayectoria en aquel país (fue fundada en 1061, su web es www.asociacionmkt.es), que agrupa a los profesionales y empresas de marketing de España.

Todos los meses publica en su página una selección de los 10 mejores posts sobre marketing. Con gran satisfacción, en la selección de junio, la asociación  ha elegido (y posicionado en primer lugar) al post “El marketing digital light” publicado en mi página en mayo de este año, entre los 10 mejores posts de marketing del mes.

No conozco a nadie en la Asociación, pero agradezco el reconocimiento, y la repercusión, dado que esta selección ha sido publicada en todas las redes sociales, con las repercusiones respectivas.

Una caricia al alma, esta vez desde la Madre Patria. Gracias!

Hablemos en serio sobre tener un jefe

Existe mucho escrito sobre cómo ser buen jefe, como ser líder, como cultivar el liderazgo, etc. Como manejar gente, como cumplir resultados, exigir, y por otro lado cumplir, y que la gente te quiera y te siga. Todo muy loable, muy digno … pero insuficiente.

¿Por qué?

Se escribe mucho sobre cómo ser un buen líder o jefe, pero poco sobre como ser un buen empleado o subordinado.

Comparado con obedecer, dar órdenes es fácil. A nadie le gusta recibir órdenes o que le digan que hacer. La gente resiste las directivas, en el pasado las estructuras jerárquicas de poder se “bancaban” porque algún día te tocaría estar en ese lugar. Como un camino obligado y difícil, con una meta final.

Hoy, esa zanahoria, no existe.  Pero el dolor y la incomodidad siguen estando.

Entonces, en una cultura y sociedad, donde el “ser obligado” se soporta menos, ¿cómo lograrlo? Se dice y con razón, que la gente se va de los trabajos por los jefes, y por más que existan grandes chorros de tinta escritos sobre cómo ser un buen líder o jefe, aún los mejores, no dejan de ser “jefes” y hay que tolerar su poder y su ejercicio del mismo.

Es que así funciona el sistema: hay jefes y hay gente que obedece. Pero los que obedecen, ¿cómo hacer para seguir siendo felices a pesar de ser “mandados”?

Poco escrito sobre este tema, pero verdades a gritos. La gente, en su impaciencia, lo resuelve de diversas maneras, pero todas negativas en función del resultado final: el bien mancomunado, que las cosas se hagan y bien, y todos ganen.

De esta manera, filósofos y estrategas del mundo: a trabajar!. Enseñen a liderar, pero también a ser liderados. Compartan herramientas, aprendizajes, coaching, no a los titulares sino también a la “plebe” de cómo ser liderados y no morir en el intento.

En ese intento, tal vez se los pueda entender un poco más, y así como se enseña a ser liderados, de paso, se pueda humanizar más las cosas, y los líderes seguir aprendiendo a ser buenos jefes.

Hablemos en serio sobre fracasar

fracaso

Está de moda, se habla de eso. Se dice que los fracasos enseñan, que los fracasos te hacen crecer. Casi, que es la única forma de aprender. Que el pasar por un fracaso, es casi una forma de entender los éxitos posteriores.

Pongamos el tema en realidad, y hablemos en serio sobre el tema.

¿Existen los fracasos? Sí, claro. Pero, la primera observación, es que un fracaso en sí, en primera instancia, la única señal que nos comparte es mala praxis o mala suerte. O le erramos fiero en algo, o pasó algo (fuera de nuestro radar, imprevisto, casi un cisne negro) que nos hizo fracasar. Porque estamos hablando de negocios, ¿verdad?

Pero no solo eso, porque los fracasos tienen consecuencias: un negocio que no funciona, son capitales que se esfuman, personas que quedan sin trabajo, incumplimientos y hasta problemas legales (y que pueden ser también penales). Recuerdo una película antigua de Al Pacino, donde el protagonista había salido recientemente de la cárcel…por haber librado cheques sin fondos.

Al fracaso no hay que ponderarlo, hay que evitarlo. Que no quiere decir que no hay que asumir riesgos. Los negocios tienen siempre una cuota de riesgo, que puede ser mayor o peor, y generalmente se puede hasta calcular de entrada. Porque si decimos que fracasamos en un negocio que se presentó de entrada como riesgoso, es parte del cálculo inicial, y puede no gustar pero no sorprender. Ya se sabía que podía…resultar mal.

También es cierto, que los fracasos nos enseñan, todo conocimiento es bienvenido, pero … ¿a qué precio? Hace muchos años conocí a una persona que perdió mucho dinero en una operación. Le pregunté, buscándole la vuelta “autoayuda” a la cosa…”’¿qué aprendiste de lo que pasó”? “Nada, me dijo, que fui un bolu….” Tardó 10 años en recuperarse y le costó demasiado el error. Demasiado costo para justificar un aprendizaje.

Ojo entonces con disfrazar con mensajes la verdad de los fracasos. Fracasar no puede ser algo bienvenido sino que debe hacerse todo lo posible para evitarlo. Que el fracaso finalmente suceda, siempre es una peor opción, a que no pase el fracaso. Y aún si pasa el fracaso, está bien aprender de él, pero ojo con idolatrarlo: nada es más dulce y bienvenido, que un lindo NO fracaso.

Chamarra negra y vestido rosa

Love story

Les comparto la campaña “Love Story” de Movistar, una historia de amor que no termina como uno piensa. Vean el video.

https://www.youtube.com/watch?v=sDj0QT4GZI0

En la búsqueda de concientizar, Movistar toma un tema muy moderno, un problema grave, facilitado por la tecnología, y crea una campaña de concientización bien efectiva. Realmente lo logra, porque la historia está bien contada, la música acompaña en forma adecuada,  está excelentemente actuada … y nos lleva hasta el final, que es tremendo.

Bienvenidas las campañas de concientización como ésta, que nos llevan a pensar motivados por la creatividad y el buen trabajo realizado.

El moco

moco

El marketing puede apelar a distintas emociones para despertar la atención. En esa búsqueda, siempre el llanto y la risa buscan su lugar predominante… pero, ¿qué tal si vamos en búsqueda de emociones distintas?

Ej, el asco, “asquito”.

Es un recurso poco utilizado…veamos este ejemplo de la marca de alquiler de autos SIXT.

Más allá de recurrir a un recurso válido pero no tan utilizado, lo interesante de esta campaña es que se conjuga una situación familiar (sacarse los mocos es un hábito muy generalizado L) y se “liga” con los features de un servicio/producto. Yendo por un camino poco habitual, para mostrar lujo y servicio.

Y si, el final…da un poquito de asquito, lo sé.

El marketing digital light

DIGITAL LIGHT

Leía hoy un artículo que decía “el marketing digital ni gusta ni genera confianza en los consumidores”. Tal vez es un título un poco pesimista o algo distorsionado, pero me llevó a preguntarme… ¿Qué onda con el marketing digital? ¿Es lo que promete? ¿Es la salvación del marketing?

El primer comentario, y me sumo al comentario del primer párrafo, es que es difícil pretender que el cliente este contento con el marketing digital. Si bien puede percibir que la segmentación y la posibilidad de recibir ofertas más personalizas es un beneficio para él…la verdad que no se puede decir que todo es así. Vivimos bombardeados por pop-ups, banners llamativos y ofertas retargeting (a pesar que hace días que ya compramos lo que buscamos o que ya no nos interesa comprar) … y la insistencia no induce sino que molesta. Más los mails masivos y la alta carga de mails spam que nos llenan la casilla. ¿De dónde sacaron mi mail?

Pero también es cierto, que el marketing digital, presentado como la salvación del marketing actual, está lejos de serlo. Se dice y se vende al mundo que el marketing digital es un arma poderosa casi infalible. ¡Y encima más barata! A priori es difícil decirle que no y es hasta políticamente incorrecta ponerlo en duda.  Pero las herramientas analíticas que prometen son buenas pero a veces no tanto; la “medición” de su efectividad depende de aquellos que te venden el servicio, y los que te venden se automiden y controlan: algo complicado de aceptar y por eso las últimas quejas en los grandes anunciantes. Por último, el marketing digital tiene la gran ventaja de ser el más intrusivo de todos los marketings: te sigue y persigue por todos lados y cuenta como “visto” situaciones de los clientes que apenas le dieron un vistazo.

Es que en definitiva, lo que más ha cambiado en el último tiempo, gracias a la tecnología, es la variedad de opciones a disposición, SIN PUBLICIDAD, lo que ha dejado en desventaja a las marcas. ¡Qué tranquilidad que da ver una serie o película en Netflix! Sin interrupciones ni tandas publicitarias.

El marketing digital no resuelve el problema de un consumidor que no quiere prestarte atención.  Sigue siendo la creatividad y el acierto los grandes pilares de que un cliente te preste su más valorado: Su atención.

Digital es un medio, un medio poderoso, un medio con grandes atractivos, pero es un medio más. Ojo con tomarlo light, muy a la ligera, y creer que el marketing digital, es la solución a todos los problemas del marketing actual. Es más, el marketing  digital no sólo NO resuelve todos los obstáculos de hoy, sino que hasta suma nuevos (como es su concentración en pocas manos).

Tomemos al marketing digital con la dimensión que se merece, sin subestimarlo pero sin endiosarlo tampoco.

Meetings, meetings, meetings

Meetings

Cuando empecé a trabajar, hace ya muchos años, el tiempo que le dedicaba a “reuniones” era mínimo. Era más un trabajo de escritorio y mucha comunicación telefónica. Se hacían reuniones, si, pero más esporádicas y difíciles de concertar. Se trabajaba más aislado pero con comunicación directa cuando hacía falta.

Pero …

Cuando surgió la posibilidad de enviar correos entre personas (correos mail internos) la información comenzó a circularizar en forma más fluida y con gran valor para las empresas. Estos sistemas novedosos incluyeron una funcionalidad nueva: la posibilidad de concertar reuniones (calendar) entre varias personas.

Y todo cambió.

Hoy en las empresas, el día transcurre entre reunión y reunión. De una reunión a otra reunión. Superposición de reuniones. Reuniones tras reuniones. ¿Querés ver un tema conmigo? No me llames ni me hables, invítame a una reunión.

Reuniones productivas algunas, otras no, pero todo pasa y gira alrededor de reuniones.

Es un buen ejemplo de cómo una herramienta tecnológica ayuda y no ayuda al mismo tiempo. Recuerdo dos cosas que hacía cuando era “víctima” y “esclavo” de la calendarización de mi tiempo. Me bloqueaba las mañanas con reuniones conmigo mismo, dado que mis mañanas son las mejores para mí para pensar en soledad. Y también el autobloqueo de algunas tardes donde tenía cosas para hacer que requerían tiempo mío y no quería ser invadido por reuniones.

En definitiva, nuestra vida “profesional” no puede ser solo una suma de reuniones diarias. Nuestro tiempo de trabajo tiene que tener sus tiempos, autonomías, y manejada según nuestra agenda.

Ser dueño de nuestro tiempo es un derecho, y también debe ser una opción. Herramientas tecnológicas aparte.

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